paritorio3.jpgEl Hospital Universitario de Valme de Sevilla mantiene en la desescalada el Protocolo de Seguimiento de la Gestación instaurado durante la pandemia para garantizar la máxima seguridad y minimizar los riesgos de contagio o transmisión de la infección por coronavirus. Unas medidas dirigidas a un colectivo que, al experimentar cambios inmunológicos y fisiológicos durante el embarazo, puede ser más susceptible a las infecciones respiratorias virales, incluido el COVID-19, y de esta manera se extrema la protección frente a su vulnerabilidad.
  
   Desde que a mediados del mes de marzo comenzara el estado de alarma, el grupo de profesionales del servicio de Ginecología/Obstetricia que dirige Rosa Ostos ha aunado esfuerzos y extremado las medidas de seguridad para salvaguardar la seguridad en la asistencia del embarazo, parto y puerperio. Según Rosa Ostos “nuestro reto fue y seguirá siendo garantizar la seguridad del paciente y de los profesionales, ofreciendo la máxima calidad asistencial”.

   De este modo, han incorporado a su labor diaria una nueva dinámica de trabajo con resultados efectivos de seguridad, los cuales están avalados por cero contagios en el equipo de sanitarios de este servicio y la resolución de los casos positivos de pacientes atendidas. Concretamente, obstetras, ginecólogos, matronas, enfermeras, auxiliares de enfermería, residentes, celadores y hasta llegar a los 175 profesionales sanitarios que conforman el servicio clínico de Paritorios/Obstetricia y Ginecología se han sometido tanto a test rápidos por digitopunción como a la determinación de SARS-CoV2 en sangre venosa mediante técnica microbiológica `Elisa´, siendo todos ellos negativos en ambos controles.

   Por lo que se refiere al balance de actividad llevado a cabo durante los meses de marzo, abril y mayo (período de fase álgida de la pandemia), asciende a un total de 528 partos atendidos. Una cifra similar al mismo período del año anterior; sin embargo, esta estabilidad rompe la tendencia a la baja experimentada en la evolución de partos de los años precedentes. También se recoge la disminución del porcentaje de cesáreas, decreciendo un 6% con respecto al mismo período del año anterior. Un excelente dato, habida cuenta que constituye un indicador de calidad asistencial. Y también se registra como positivo el que no se incremente el número de recién nacidos pretérmino.

  Por lo que se refiere a la atención de embarazadas infectadas por coronavirus, han sido tres casos registrados. Dos gestantes sintomáticas que ingresaron en planta, las cuales recibieron tratamiento y se curaron. Una de ellas en espera de dar a luz y la segunda lo ha hecho recientemente, encontrándose tanto la madre como la bebé en perfectas condiciones, libres de la enfermedad y de alta en su domicilio. Y, por otro lado, con la inclusión del cribado de test de PCR como medida de seguridad en gestantes que ingresan por trabajo de parto o patología obstétrica; se detectó un caso de una embarazada asintomática que acudió al hospital para dar a luz. Parió de forma eutócica y su bebé nació libre de enfermedad.

Circuito asistencial diferenciado

   Desde el inicio de la pandemia, este hospital instauró un circuito asistencial diferenciado y un protocolo de actuación basados en recomendaciones procedentes de evidencia científica del momento actual, que justifican las modificaciones implantadas para el seguimiento de la gestación, parto y puerperio. De tal modo que se asegura la correcta asistencia y seguridad de las mujeres gestantes, tanto si están sanas como también de aquellas que inician síntomas o se infecten desarrollando la enfermedad Covid-19.

   La llegada hospitalaria de gestantes con sospecha infecciosa por Covid-19 se aborda a través del circuito de cribado de SARS-CoV2 en pacientes obstétricas, donde se aumenta la seguridad utilizando medidas de protección y aislamiento.

   Por lo que respecta al acompañamiento de la embarazada durante el proceso del parto, es una medida de humanización sujeta a restricción en el momento actual según los casos. Si la gestante es positiva de infección por coronavirus y está asintomática o con síntomas leves podrá ser acompañada por una persona. En este caso, como medida de protección, el acompañante permanecerá en régimen de aislamiento junto con la embarazada durante todo el ingreso.

   Asimismo, para evitar aglomeraciones en las salas de espera, están desaconsejadas las visitas de familiares durante el proceso del parto. Si las condiciones clínicas lo permiten, la evaluación del recién nacido se realiza dentro del paritorio y no se separa de la madre.

   En cuanto a la hospitalización, la mujer puede estar acompañada en todo momento -salvo en caso positivo de Covid-19- por un familiar, llevando ambos mascarillas. Si las condiciones clínicas de la embarazada y del recién nacido lo aconsejan, ambos permanecerán juntos en la habitación. En cuanto a las visitas, por el momento no están aconsejadas, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para evitar contagios por este u otros virus. Destacar también que desde los servicios de Obstetricia y de Pediatría se facilitan las altas precoces si la situación clínica lo permite.

Generación de información como apoyo a las  embarazadas
 
   La importancia de la información en el contexto de la crisis sanitaria para dicho colectivo vulnerable ha provocado que este servicio clínico haya elaborado diferente material informativo dirigido a sus gestantes. En suma: información, respuestas a preguntas más latentes e indicaciones de seguridad para evitar infecciones que les han facilitado en las consultas, por carta, SMS al móvil o correo electrónico.

   Por un lado, un díptico informativo recoge las normas generales a seguir para la asistencia segura a un centro sanitario. Según sus profesionales, el objetivo es proteger la salud de la embarazada, la de su futuro hijo y la de toda la población a través de la colaboración en el respeto de las normas aconsejadas.

   Entre esas normas generales para las visitas al centro hospitalario, advierten de que sólo se permite el paso a un único acompañante y en ningún caso a menores de 16 años. También es importante que la mujer y su acompañante vayan a consultas externas y a monitores con mascarilla siempre y cuando ninguno de los dos presente síntomas previos. En caso contrario, se pospondrá la cita previo contacto con Salud Responde o centro sanitario que aconsejará si la embarazada ha de acudir a urgencias o estar en seguimiento. También se recomienda acudir con puntualidad para evitar aglomeraciones en la sala de espera, donde es necesario guardar la distancia de seguridad de al menos metro y medio.
  
   Por otro lado, se les han facilitado una Hoja Informativa sobre las repercusiones de la infección por coronavirus en el embarazo, permitiendo resolver las grandes dudas e incertidumbre sobre cuestiones que se pueden plantear en este colectivo. Así, a través de esta información se disipan preguntas como: ¿tienen las embarazadas infectadas peores resultados obstétricos?, ¿Pueden las embarazadas infectadas transmitir el COVID-19 al feto o al recién nacido?, ¿Puedo parir por vía vaginal si estoy infectada por coronavirus?, ¿Existen riesgos en la lactancia materna de las mujeres infectadas?....

   Y, en tercer lugar, han elaborado una Hoja de Ruta con la secuenciación de las diferentes visitas a los especialistas durante el control del embarazo en correspondencia con las semanas de gestación. Además, aprovechan para dar a conocer el portal `Ventana abierta a la Familia´. Una plataforma desarrollada por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía destinada a apoyar y asesorar a las familias. A través del apartado sobre el Embarazo también se aporta completa información.

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Los profesionales del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla han sido invitados a participar como expertos en la Comisión Especial `Relanza Alcalá´, un organismo creado por el ayuntamiento de Alcalá de Guadaira  con el objetivo de analizar propuestas y estudiar medidas para hacer frente a las consecuencias del Covid-19. José Hidalgo Escudero, facultativo y director del centro de salud `Ntra. Sra. de la Oliva´, y Rafael García Galán, trabajador social del centro de salud `Don Paulino García Donas´, han participado desde el conocimiento y la experiencia en el ámbito socio-sanitario local.

  Esta comisión especial, con la finalidad de alcanzar un proyecto común para paliar los efectos en esta localidad de la pandemia, ha promovido la participación de agentes y entidades sociales de relevancia y trayectoria local junto a expertos para la aportación de propuestas en torno a tres ejes de actuación: recuperación económica, protección social y sanitaria e infraestructuras y hábitat urbano. La misma está asistida por técnicos municipales, encargados de asesorar e informar los trabajos y las propuestas, así como de levantar actas de las sesiones.

   Concretamente, la sesión de trabajo basada en aspectos de carácter social y vinculados con el ámbito de la salud ha sido el espacio donde han participado los citados profesionales del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, centrándose en los sectores más vulnerables. Ambos han analizado la situación, ofreciendo propuestas para combatir los efectos de la pandemia y evitar la generación de desigualdad social.

   Las sesiones de trabajo se han celebrado en la biblioteca José Manuel Lara de la localidad sevillana. La exposición de José Hidalgo Escudero ha analizado inicialmente la organización de los centros de salud durante la pandemia, con la importancia de las tecnologías de la información, para posteriormente incidir en las recomendaciones dirigidas a la ciudadanía hacia actitudes preventivas frente al virus en el proceso de desescalada y también en la importancia de la vigilancia de la normativa por parte de las instituciones como garantía de control epidemiológico social.

   Hidalgo ha destacado el esfuerzo profesional en la reorganización de la dinámica de los centros sanitarios locales, no cerrándose ninguno y funcionando en horarios habituales, potenciando la teleconsulta como medida de prevención y atendiendo presencialmente según los criterios facultativos. Como botón de muestra expone el dato de las cerca de 500 urgencias semanales presenciales. Asimismo, destaca en este marco la adaptación de la tecnología de los centros sanitarios a las necesidades que han surgido durante la pandemia. Y, como medida indispensable propone la información y la educación sanitaria entre la sociedad; dado que la actualidad se corresponde con un proceso de desescalada, que no de normalidad, donde hay que concienciar para cumplir las recomendaciones (mascarilla, lavado de manos y distancia de seguridad) y respetar la normativa en materia sanitaria para protegernos de los contagios.

   Por su parte, el trabajador Rafael García Galán ha realizado un análisis desde su experiencia en el abordaje social, llevando a cabo una `mirada´ de la situación generada por el Covid-19 en la localidad. Como fortalezas observadas, ha destacado durante la pandemia la activación del proceso solidario en el tejido social y el liderazgo local de la delegación de servicios sociales para la coordinación de servicios sanitarios, sociales y ONG. Mientras que, en sus propuestas de mejora, parte de lecciones aprendidas subrayando la necesidad de ampliar el concepto de Salud, puesto que engloba más allá de lo clínico y se ramifica en todas las políticas.

   A este respecto, propone un modelo de gestión ante desigualdades sociales donde el ayuntamiento asuma el liderazgo y la coordinación a través de un trabajo intersectorial. Es decir, reducir los efectos a través de las sinergias para optimizar todo lo que sea posible. 

    Con esta perspectiva, ha propuesto el blindaje de determinados colectivos (mayores, menores y familias en exclusión social) a través de un proceso de intervención conjunta. En los mayores, destaca la importancia de la atención de su soledad; en los menores, siendo Alcalá de Guadaira la `Ciudad de los Niños´  la UNICEF, promover iniciativas con los centros educativos, junto a redes de ayuda a las familias de exclusión social que sufren las consecuencias socio-económicas de la  crisis sanitaria sin haber podido las medidas de protección contra la misma. En suma, pone el acento en el logro durante la pandemia del funcionamiento de la red de solidaridad y la presencia de la conciencia ciudadana en el tejido social, luego habría que seguir potenciado esta red solidaria.

  
En el período más crítico de la pandemia (desde mediados de marzo hasta finales de abril), el servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Valme de Sevilla implantó una serie de medidas encaminadas a proteger a sus pacientes frente a la infección por SARS-CoV-2. La atención telemática fue una de las principales herramientas introducidas, siendo a día de hoy un recurso asistencial vigente por sus ventajas en la atención de estos pacientes. 

   Anteriormente a la pandemia, este servicio clínico no disponía de consultas telemáticas, dadas las características de los pacientes hematológicos: patologías crónicas y pacientes inmunodeprimidos, con la también combinación de patologías oncológicas y edad avanzada. Sin embargo, la crisis sanitaria supuso una oportunidad para la irrupción de una nueva dinámica asistencial con la creación de de agendas para consultas telefónicas de pacientes donde no es prioritaria la presencia física en el hospital.

   Al respecto, Carmen Couto, jefa del servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Valme de Sevilla, destaca la implicación de su equipo de profesionales. Por un lado, cribando a los pacientes cuya presencia física era prescindible para el control de la enfermedad y, por otro lado, el esfuerzo para la adaptación de los profesionales a esta nueva dinámica de atención virtual. De tal modo que, “se ha mantenido las actividad al 100%, combinando la modalidad presencial y telemática, según las necesidades de cada paciente, para preservar su seguridad”.

Realizadas el 59,2% de las consultas de forma telemática

   Este servicio clínico ha continuado su actividad con sus 15 consultas semanales funcionantes: ocho correspondientes a la Unidad de Día de Onco-Hematología y siete para consultas externas. Concretamente, la intensa actividad llevada a cabo en ambos dispositivos asistenciales han contabilizado un total de 1.959 atenciones durante el primer mes y medio de la pandemia, conjuntando ambas modalidades asistenciales. El esfuerzo llevado a cabo se traduce en el incremento del número de consultas realizadas en este servicio médico con respecto al mismo período del año anterior: 781 consultas más realizadas. Destacar que el 59,2% de ellas se llevó a cabo de forma telemática.

   Los satisfactorios resultados obtenidos reflejan ventajas de esta dinámica de trabajo asistencial, habiendo conllevado que en la fase de desescalada se mantenga la consulta telemática para aquellos pacientes en los que no es prioritaria su presencia. Es el caso de pacientes que no estén actualmente bajo tratamiento activo y con citas de seguimiento que se han programado para revisión de sus recuentos sanguíneos. Evitan el desplazamiento al hospital, con lo cual mejoran su calidad de vida; también reducen el tiempo de espera con teleconsultas que favorecen respuestas más ágiles y rápidas, y,  asimismo, las consultas presenciales se descargan de aglomeraciones en tiempos donde la distancia de seguridad es obligatoria.

    También la atención telemática es extensible a aquellos pacientes que reciben medicación oral o soporte, previa revisión de cada caso por el facultativo referente. Destacar en este caso la colaboración del servicio de Farmacia Hospitalaria con activación de medidas que facilitan la recogida de los medicamentos por familiares o el traslado de medicamentos de uso hospitalario hasta los domicilios. Por su parte, los pacientes que están en tratamientos activos a nivel hospitalario o que reciben transfusiones, están continuando su plan de tratamiento asistiendo con citación presencial.
 
   Por lo que respecta al área de hospitalización, las características de los pacientes oncohematológicos que precisan de ingreso no ha llevado parejo un plan de desescalada, dado que son patologías agudas con necesidad de tratamiento oncológico en la mayoría de los casos no demorables. Y en Laboratorio de Hematología, han continuado realizándose todas las pruebas diagnósticas pertinentes.
  
   Asimismo, en el área de transfusiones sanguíneas, este servicio clínico instauró durante la pandemia un protocolo con un decálogo para uso de los demás servicios hospitalarios basado en la prescripción racional del uso de componentes sanguíneos. Una medida enmarcada tanto en las instrucciones del Plan de Contingencia elaborado por el Centro Regional de Transfusión Sanguínea (CRTS) de Sevilla-Huelva y Banco de Tejidos, como en el Plan de Contingencia elaborado por el Comité Hospitalario de Transfusión del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla. De esta forma, se ha conseguido mantener un stock adecuado para los enfermos con necesidad urgente de ser transfundidos.

EIR VALME.jpg

El Hospital Universitario de Valme de Sevilla ha sido seleccionado como primera opción, entre todos los hospitales españoles, para la formación de Enfermera Interna Residente (EIR) en la especialidad Obstétrico-Ginecológica. O sea, la formación especializada de la figura profesional de Matrona, habiendo ofertado para ello el Ministerio de Sanidad un total de 405 plazas en los diferentes hospitales de la geografía nacional para la convocatoria 2020.

   Andrea Gabella Vela es la enfermera que ha estrenado el cupo de la especialidad de matrona, eligiendo al hospital sevillano como primera opción para su formación entre la totalidad de los centros españoles. Obtuvo el número 6 del examen EIR para elegir plaza de entre 11.981 aspirantes a la prueba. Al respecto, el Plan Nacional para la residencia de Enfermería contempla seis especialidades: Comunitaria, con el mayor cupo y 540 plazas; seguida de Matrona con 405; Salud Mental 250; Pediatría 190, Trabajo 62 y, finalmente, Geriatría con 48.

   El Hospital Universitario de Valme dispone de cinco plazas acreditadas por el Ministerio de Sanidad para la docencia de la especialidad de Enfermera Obstétrico-Ginecológica. Al igual que Gabella, las otras futuras matronas que han elegido este centro para su formación cuentan con una excelente calificación en la prueba EIR, situándose entre las mejores 100 notas obtenidas frente a los más de 11.000 aspirantes. Una convocatoria cuyos actos de asignación de plazas han sido los primeros en la historia que se han realizado exclusivamente online, debido a la crisis sanitaria del coronavirus.

   La elección de centro de las primeras plazas, que por la notoria calificación tienen mayor margen para seleccionar, viene marcada por multitud de variables que están condicionadas por los propios criterios de cada aspirante. Al respecto, Gabella destaca en su selección el alto grado de humanización asistencial, el magnífico ambiente profesional junto a la excelente reputación del servicio de Ginecología y Obstetricia del hospital sevillano.

Potencialidad docente de un servicio clínico prestigiado
 
   La primera EIR Obstétrico-Ginecológica de la convocatoria 2020 es natural de Alcalá de Guadaira. Estudió el Grado Universitario de Enfermería en la Universidad de Sevilla, dentro de la Unidad Docente del Hospital Universitario Virgen del Rocío; mientras que en los últimos cuatro meses ha estado trabajando como enfermera en el Hospital Universitario de Valme, en el marco del refuerzo asistencial que ha llevado a cabo el Servicio Andaluz de Salud en los centros sanitarios para hacer frente al Covid-19.

   Sin embargo, esta profesional dice haberse decantado por Valme mucho antes de trabajar en este centro y conocerlo. ”He podido confirmar lo que amigos me trasladaron: cercanía en la relación con el paciente y la familia y la potencialidad docente como consecuencia del estrecho vínculo entre tutores y residentes, que convierten al hospital en tu otra familia”.

    En el caso concreto del ámbito de matrona, pone en valor el que sea un hospital con una dinámica diferente al realizar la continuidad de cuidos en el Paritorio. Es decir, cada matrón realiza un seguimiento completo de cada embarazada; de tal modo que la mujer que ingresa en el Paritorio tiene a un referente durante todo su proceso (preparto, parto y postparto), todo lo cual aporta valor añado a la calidad en la asistencia.
   
   El servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Valme está dirigido por Rosa Ostos, constituyendo uno de los más prestigiados a nivel nacional. Dispone de una cartera de servicios bastante amplia que potencia la capacidad y calidad docente del mismo. En el área de Obstetricia cuenta con consultas de alto riesgo del embarazo, consulta de fisiopatología fetal y la de ecografía de las 20 semanas. Por su parte, la planta de Maternidad engloba la patología obstétrica (pre parto y recuperación del parto), en Paritorio se atienden las urgencias obstétricas junto a dilatación, parto y post-parto. Y, en el área ginecológica, están las consultas de ginecología, suelo pélvico, patología cervical, patología mamaria y reproducción humana asistida. Además, para la formación de Matrona, el plan docente del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla también incluye la rotación en Neonatología y atención primaria, que supone una capacitación integral para los residentes de esta especialidad enfermera.

   En el servicio de Ginecología y Obstétrica trabajan cerca de 200 profesionales de diferentes categorías: ginecólogos, obstetras, matronas, enfermeras, auxiliares de enfermería, celadores, administrativos y limpiadoras. Concretamente, el ámbito del Paritorio cuenta con 30 matronas bajo la coordinación de Mª Ángeles Fernández como supervisora de cuidados, la cual también coordina la docencia postgrado de los EIR desde los inicios de las unidades multiprofesionales.

PROTOCOLO ETEAC.JPG
Especialistas del Hospital Universitario de Valme de Sevilla han elaborado un protocolo interno dirigido a optimizar el manejo clínico de pacientes con enfermedad tromboembólica asociada al cáncer (ETEAC). Realizado por un grupo de trabajo multidisciplinar, su objetivo es unificar criterios para facilitar la toma de decisiones en la práctica clínica ante la complejidad de una patología con implicaciones de distintas especialidades médicas y pacientes vulnerables.

   La enfermedad tromboembólica está considerada como una de las complicaciones más frecuentes e importantes en los pacientes oncológicos, constituyendo su tratamiento y profilaxis un gran reto en la práctica clínica diaria. El cáncer favorece la activación del sistema de la coagulación, desarrollando un estado de hipercoagulabilidad o coagulación intravascular diseminada crónica que provoca frecuentes alteraciones en la coagulación.

   Dado que el cáncer afecta a un porcentaje muy importante de la población, el problema de la enfermedad tromboembólica es altamente prevalente. Entre un 10% y un 20% de todos los casos de tromboembolismo se producen en pacientes con cáncer. Luego constituye causa de muertes evitables, secuelas e incremento del gasto sanitario.

   Concretamente, los expertos atribuyen a la enfermedad tromboembólica asociada al cáncer la primera causa de muerte prevenible. Su prevalencia es mayor y más grave que la de cáncer-ictus o la de cáncer-infarto. De ahí la importancia de su detección precoz, prevención y tratamiento adecuados.

Variabilidad de la incidencia dependiendo del tumor
   
   La incidencia de trombosis en los pacientes con cáncer varía dependiendo del tipo de tumor y de la extensión de la enfermedad. Los tumores sólidos con mayor riesgo son los cánceres de páncreas, estómago, cerebro, riñón, útero, pulmón y ovario, y entre las enfermedades hematológicas el mieloma, el linfoma y la leucemia aguda. La enfermedad localmente avanzada y la metastásica tienen mayor riesgo de tromboembolismo que la enfermedad localizada; respecto a su recurrencia, el riesgo es mayor en la enfermedad oncológica avanzada que en la localizada.

   Por tanto, esta enfermedad presenta una notable repercusión en la evolución de los pacientes con cáncer, al incrementar de manera significativa la mortalidad y la morbilidad a corto plazo. En los últimos 20 años, los expertos han observado un importante aumento de esta complicación, tanto en los pacientes ingresados como en los ambulatorios, relacionado con la mejora de los métodos diagnósticos, la aplicación de nuevos tratamientos y la mayor supervivencia de los pacientes con cáncer.

   La incidencia es mayor en los primeros meses desde el diagnóstico, lo cual puede estar relacionado con una mayor agresividad biológica del tumor y también con intervenciones médicas como la realización de cirugía mayor o el inicio de la quimioterapia.

Herramienta clínica que contribuye a reducir la mortalidad de pacientes oncológicos

   Ante la falta de uniformidad en su manejo por parte de las diferentes especialidades clínicas implicadas, el Hospital Universitario de Valme ha generado un documento de consenso multidisciplinar que permite optimizar su abordaje. Un trabajo convertido en herramienta clínica para ayudar a reducir la mortalidad y mejorar, en consecuencia, los resultados en salud.

   Coordinado por el hematólogo Juan Carlos López, el grupo de trabajo que ha elaborado este protocolo está constituido por facultativos de los siguientes servicios médicos: Oncología Médica, Medicina Interna, Angiología y Cirugía Vascular, Neumología, Urgencias y Cirugía General. Todos ellos implicados en la prevención, el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad tromboembólica asociada al cáncer y, por tanto, los que más se beneficiarán de su contenido.

   Este grupo de trabajo ha revisado las recomendaciones de las principales guías de práctica clínica y documentos de consenso con la finalidad de unificar los criterios diagnósticos, concretar las medidas de prevención y consensuar el abordaje terapéutico. Además, han materializado la actualización de la información con las más recientes publicaciones y trabajos relacionados: International Society of Thrombosis and Haemostasis (ISTH), Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), American College of Chest Physicians (ACCP), National Cancer Comprehensive Network (NCCN), American Society of Clinical Oncology (ASCO) y European Society of Medical Oncology (ESMO).

   Al respecto, este documento aborda de manera secuencial la profilaxis y el tratamiento de la ETEAC, así como la organización del seguimiento y el manejo de algunas situaciones especiales (recurrencia, trombosis asociada a catéter central, trombosis venosa superficial, etc). Finalmente, y en forma de anexos, se aportan diferentes escalas de riesgo trombótico y hemorrágico, así como hojas informativas para los pacientes e información sobre los diferentes anticoagulantes.

   Según explica el coordinador de este trabajo, Juan Carlos López, “hemos conseguido crear un protocolo de extraordinaria utilidad e interés para la práctica diaria de los especialistas que abordan una patología tan prevalente y de difícil manejo como es la enfermedad tromboembólica asociada al cáncer. Supone un gran soporte al ayudar al manejo clínico de pacientes que la sufren, englobando una actualización de las evidencias científicas sobre este tema donde se unifican pautas de actuación para la toma de decisiones en casos complejos”. Del mismo modo, Juan Carlos López resalta el valor añadido que representa la colaboración y participación de un cúmulo de especialidades médicas para llegar a disponer de este protocolo clínico de consenso orientado a la mejora asistencial.

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